Esta semana se conoció que el Museo de Arte Moderno de Medellín quiere vender dos de las obras más representativas de la colección de la artista Débora Arango, que consta de 233 cuadros que Arango le donó al Museo con la condición de que nunca fueran vendidos o llevados a otras instituciones. Lastimosamente “plata es plata” y ahora la directora María Mercedes González pretende venderlos.
Afortunadamente, no todo en la vida es plata, como lo proclamó Federico Gutiérrez, sino que para poder hacer una transacción de esta magnitud se necesita el permiso del Ministerio de Cultura, que una vez conoció la intención de González se negó rotundamente con los argumentos de la misma Débora Arango que hizo la donación condicionada de su colección.
Las obras que intentan vender son “Rojas Pinilla” crítica política y “La Madona del Silencio” un homenaje a las mujeres privadas de la libertad.
“El precio de la memoria-La polémica venta de las obras de Débora Arango. La protección que la ley otorga a las obras parecía un escudo contra cualquier intento de comercialización. Sin embargo, el hecho de que el MAMM esté intentando venderlas al BanRep abre una grieta inesperada” señaló, Ingrid Frederick integrante de la Junta Directiva, ICOM Colombia
Un llamado a los museos a priorizar la salvaguardia de su patrimonio antes de tomar decisiones irreversibles que tendrán un impacto para las futuras generaciones, y revisar criterios éticos para la adquisición de obras, para el caso involucrado por el MAMM y Banco de la República pic.twitter.com/qVFh8dHZvg
— Ingrid Frederick (@ifredeob) September 12, 2025
A pesar de la fuerte oposición del Ministerio de Cultura del Gobierno Petro, la directora del MAMM pretende seguir con su carrera comercializadora e interpuso un recurso de apelación a la decisión inicial que está por resolverse. En caso de que se logre el permiso, las obras de Débora Arando podrían terminar en casas que luego son decomisadas por la SAE como fue el caso de las obras de arte encontradas adornando las paredes de la casa ocupada por el hacker del proceso de paz.





Lastimosamente para la directora del MAMM no parece haber argumentación válida que le impida seguir en su carrera comercializadora de las obras de una de las mas grandes artistas de Antioquia, al parecer contagiada por el Alcalde Federico Gutiérrez que tiene muy poca estima por el arte y la humanidad pues lo que importa para él son los negocios.
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