Tras varias intervenciones en política electoral por parte de Federico Gutiérrez, cientos de ciudadanos sigue insistiendo en que la Procuraduría debería actuar con firmeza pues la el alcalde está sobrepasando todos los límites que exige la ley para no interferir ilegalmente en la contienda electoral.
El último episodio fue prestar una patrulla y permitir proselitismo en el Metro que se consideraba un lugar “sagrado”. Estas irregularidades deberían acarrear sanciones prontas por parte de la Procuraduría que no ha tardado en reaccionar a asuntos que podrían considerarse menores en otros momentos de la vida política de la ciudad.
El episodio tuvo que ver con la visita de Abelardo de la Espriella quien anduvo por la ciudad montado en una patrulla y además estuvo haciendo campaña en el Metro de Medellín, una práctica que había salvado al Metro y a los usuarios de ser blanco de proselitismo en medio de las campañas electorales.


Algunos han denunciado que al Pacto Histórico ni siquiera se le permite repartir volantes en las escalinatas de acceso y salida de las estaciones.
Varios politólogos han asegurado que Dela Espriella está siendo usado como “salvador” de Creemos, un partido que no alcanzaría el umbral y que se ve a gatas para elegir por lo menos un congresista, sin embargo, a juzgar por la caída de su campaña no parece que esa meta se acerque.





