¿Antioquia y Medellín se están convirtiendo en “pequeñas dictaduras”?

Según diversas fuentes lo que está pasando en la gobernación de Antioquia y con la alcaldía de Medellín va transformándose de castaño a oscuro pues las actitudes tanto de los diputados afines a Andrés Julián Rendón como de los concejales afines a Federico Gutiérrez raya en lo que podría decirse una “pequeña dictadura”.

Por una parte, el ejemplo más claro de lo que pasa en la Gobernación de Antioquia y con la asamblea, es que para aprobar el proyecto de acuerdo 053 que desfinanció la educación pública del departamento y en especial agravó la crisis de la U de A, fue que la presidenta de ese cabildo decidió sesionar a puerta cerrada para no tener que escuchar y rebatir los argumentos de los estudiantes, profesores y personal de las universidades del departamento.

Además, el diputado Juan Muñoz, fuerte crítico de Rendon, ha demostrado que la actitud de la Asamblea es muy nociva pues se niega a argumentar y a discutir de fondo todas las ocurrencias del gobernador y sigue afectando los bienes públicos, en este caso la U de A y todas las universidades públicas.

Intentan confundir y desinformar a la comunidad, desviando el debate y escudándose en la Ley 30 para justificar su inacción. Pero entonces, ¿quién responde por el progresivo y sistemático desfinanciamiento de las Instituciones de Educación Superior de Antioquia?

Por si fuera poco en la elección del contralor del departamento no se permitió hacer preguntas a los diputados que tenían fuertes cuestionamientos sobre las figuras que se presentaron al cargo.

“Como en la Asamblea de Antioquía, la presidenta decidió no dejarnos hacer preguntas hoy 20 de noviembre para la elección de contralor/a del Departamento, acá dejo las mías públicas y espero sean respondidas” denunció el diputado Luis Pelaez.

A estas actitudes se suman el espionaje ilegal del que estaría siendo víctima la oposición por parte de la Secretaria de Seguridad en manos del “General Veneno” y las frecuentes descalificaciones de quienes le recuerdan al gobernador su pasado delictivo y su futuro carcelario.

Medellín no se queda atrás en rasgos dictatoriales

Por otro lado el consejo de Medellín aprueba a granel y al por mayor los caprichos de Federico Gutiérrez, caprichos que hasta el momento sólo han servido para hacer un show mediático y de ninguna manera han solucionado los grandes problemas reales que afronta la ciudad.

La falta de agua potable la negación del acceso a la educación a las clases más vulnerables y la fuerte o la de violencia que afecta a la ciudad se ven agravadas por actitudes como la de Andrés Rodríguez que con bate y escolta amedrentan a todos los que piensan diferente e incluso a quienes han pretendido informar sobre lo que realmente sucede en la ciudad.

Lastimosamente, ante situaciones como estas los grandes medios hacen caso omiso y parece que no les interesa la gravedad de este asunto cundo se acercan las elecciones.

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